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Julia Figueroa, campeona de judo

Julia Figueroa, campeona de judo

¡Viernes de Vicio Sano! Hablamos con Julia Figueroa, una pedazo de judoka española que no deja de acumular victorias en su trayectoria. 

Los tatamis forman parte de su vida desde que era una niña. Esta historia empieza en Córdoba y sigue en Valencia, a donde partió esta campeona para perseguir su sueño de dedicarse profesionalmente al judo. Hoy ya es la judoka del equipo español con más medallas en Grand Slam y Grand Prix en el ciclo olímpico de Río (2012-2016).

¡Sigue leyendo porque nos lo cuenta todo en primera persona!

¿Cuándo y cómo das tus primeros pasos en el mundo del Judo?

Empecé de pequeñita en un colegio nuevo y solo había tres actividades extraescolares: fútbol, inglés y judo. El inglés no se me da muy bien. En fútbol di alguna patada, pero al final me quedé con el judo y hasta hoy he estado entre tatamis. 

¿Cómo sería un día cualquiera de una judoka como tú?

Nosotros tenemos una planificación de entrenamiento, mañana y tarde. Dependemos de las competiciones. Ahora mismo tenemos doble sesión de entrenamiento de lunes a sábado y los domingos podemos descansar y recuperar para la semana siguiente.

Ahora tenemos las competiciones paradas. Lo único que podemos hacer es entrenar. Hemos conseguido abrir el Centro de Alto Rendimiento de Valencia, pero no sabemos cuando van a empezar los campeonatos. 

Hemos leído que tu técnica favorita es el uchi mata. ¿En qué consiste? ¿Te ha llevado a conseguir muchas victorias?

Es complicado explicar esto. Sería dar una patada al aire y meter tu pierna entre las dos piernas del adversario. Entonces, sería dar una voltereta con él o ella. Compitiendo es más difícil llevarla a cabo porque no te dejan, pero algún combate sí que he ganado con esa técnica. 

En 2009, te mudas a Valencia desde Córdoba. ¿Lo haces para seguir tu carrera deportiva? ¿Qué ventajas supuso para tu trayectoria mudarte?

Sí, quería llegar a lo más alto. Sabía que quería seguir entrenando y empezar a luchar por medallas, llegar a los Juegos Olímpicos… y tenía que evolucionar. En Córdoba está el club pequeñito de toda la vida, pero para dedicarte profesionalmente hay que dar un salto en el tipo de entrenamiento, tanto técnico como físico. 

Campeona de España sub17, sub 20 y sub23, Medalla de bronce en el Campeonato de Europa de Bielorrusia (2019), Medalla de oro en el Grand Prix de Marrakech y de bronce en el Grand Prix de Budapest (2019), Medalla de plata en los Grand Slam de Ekaterimburgo, Bakú y Osaka (2019), Medalla de oro en los Juegos Mediterráneos de Tarragona y séptima plaza en el Campeonato del Mundo de Bakú, participación en los Juegos Olímpicos de Río, medalla de oro en el Grand Slam de Bakú y medalla de bronce en el Máster celebrado en México (2019) y podríamos seguir. ¿Qué hay detrás de todos esos logros?

Creo que, además de ser cabezona, competitiva y de ideas fijas, hay mucha constancia y amor por lo que hago. Siempre me ha gustado dar lo mejor de mí y el deporte es una buena forma de hacerlo. 

Participaste en los Juegos Olímpicos de Río en 2016. ¿Qué se siente al pisar la Villa Olímpica por primera vez?

Fue muy emocionante porque desde pequeña soñaba con hacerlo. Recuerdo aquellos veranos viendo las competiciones de los juegos de Atenas y de Pekín. Aunque, me esperaba algo más a nivel organizativo. Tengo muchas ganas de Tokio, a ver si el año que viene se consigue. 

Tu primer gran triunfo a nivel continental llegó en el Abierto de Madrid en 2013, venciendo en la final a la judoca argentina Paula Pareto. ¿Este éxito supuso un punto de inflexión en tu carrera deportiva?

Sí. Fue mi primera medalla internacional. Nunca antes había conseguido una a nivel sénior, así que yo creo que fue la competición que me abrió la puerta y que me demostró que tenía el nivel para luchar en ese nivel. Lo que ocurre es que es difícil llegar de primeras y conseguir una medalla, tienes que tener experiencia. Los nervios pueden fallarte. Fue el paso que me llevó a creérmelo de verdad. Fue ese “tú lo sabes y lo tienes que demostrar” y así fue.

Lograste el primer oro de España en un Grand Slam en Tyumen en el año 2015 en el combate decisivo ante Kristina Rumyantseva. ¿Cómo celebraste esa victoria?

Yo no sabía que era la primera española que sacaba un oro en un Grand Slam. Me sentí muy contenta porque fue mi primer oro en una competición internacional y de más nivel. 

Y, después de todas esas medallas, premios y reconocimientos, ¿sientes nervios cuando sales a la pista a competir?

No son nervios. Es adrenalina y esa adrenalina mola. Todo el mundo que se dedica a la competición te dirá que es necesaria. Se te encoge un poco el estómago, pero ya lo sabes gestionar bien.

– ¿Alguna vez has sentido miedo o inseguridad ante alguna rival?

No inseguridad, sino más bien admiración. Hay que prepararse psicológicamente para no quedarte parado. Yo sí que tengo psicóloga deportiva, pero hay otros deportistas que no lo necesitan. Depende de cada uno. 

Hace tres años, te lesionaste la rodilla izquierda mientras preparabas el campeonato de España. Esto te obligó a pasar por quirófano y a dejar los tatamis por un tiempo. ¿Con qué actitud afrontaste esta lesión?

Por suerte, fue justo después de los Juegos Olímpicos de Río. Así que tuve bastante tiempo para recuperarme para las siguientes olimpiadas. Fue un poco triste por perderme un europeo y un mundial. Intenté mostrarme positiva porque no quedaba de otra. Me iba a quedar mucho tiempo sin competir, así que me lo tomé como unas pequeñas vacaciones que no había tenido. 

¿Cómo llegas a ser parte del Proyecto FER (Foment Esportistes amb Reptes)?

Es un proyecto de deportistas de la Comunidad Valenciana. Yo he entrado este año porque llevo diez años viviendo en Valencia. Esta iniciativa nos está ayudando mucho y estoy muy contenta de haber entrado. Estar en el Proyecto FER da mucha tranquilidad, ya que puedo dedicarme a lo que quiero gracias a esa beca deportiva. 

Hemos visto que entrenas bajo la supervisión de Laura Gómez y Sugoi Uriarte, dos símbolos del judo valenciano y español. ¿Qué tal son esos entrenamientos?

Ellos vinieron conmigo a Rio. Así que llevamos entrenando juntos muchos años, unos siete u ocho. Nos conocemos bastante bien. Todas las salidas internacionales las hemos hecho juntos. Al entendernos tanto, lo llevamos muy bien.

¿Debes seguir alguna dieta concreta? 

Tenemos que cuidar mucho la comida porque competimos en categorías de peso. Yo compito en el peso mínimo, que es 48 kg. Eso solo lo peso el día de la competición. Tengo la ventaja de que físicamente soy muy fuerte y tengo buena musculatura, pero por otra parte son 48 kilos y me suelo pasar. Así que tengo que mirarme muchísimo la alimentación. 

En mitad del proceso clasificatorio para los Juegos de Tokio, explotó la pandemia y este quedó suspendido hasta nuevo aviso. ¿Cómo habéis digerido esta noticia?

Nos íbamos a una competición y nos dieron la noticia que no íbamos a competir. Ese sábado ya empezó el estado de alarma. Sentimos mucha incertidumbre, pero nos sentíamos motivados porque pensamos que sería poco tiempo y que podríamos reincorporarnos antes del 30 de mayo, momento en que se acababa la clasificación. Así que, pese a estar en casa, sabía que tenía que mantenerme en forma para empezar a competir y clasificarme en los juegos. Cuando la cuarentena se fue alargando, nos dijeron que se suspendían. De nuevo, incertidumbre. No sabíamos cuando íbamos a salir, cuando íbamos a volver a entrenar. De un día para otro, cambian las normas. Podíamos salir a correr, pero no podíamos entrenar… ahora, por suerte, ya llevamos un tiempo entrenando en grupos reducidos. 

Y ya para acabar, como la deportista de élite que eres, nos gustaría que lanzases un mensaje a todas aquellas niñas y chicas que quieren dedicarse profesionalmente al deporte.

Que si quieren algo, que vayan a por ello porque se puede conseguir. 

¡Muchísimas gracias Julia!