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Xavier López, patinador

Xavier López, patinador

¡Momento de Vicio Sano! Os presentamos a Xavier López, un profesional del mundo del patinaje artístico y la enseñanza. Tras una trayectoria repleta de éxitos deportivos en España y a nivel internacional, hoy vive en Italia y se dedica a la docencia. Sin embargo, el patinaje artístico sigue teniendo un hueco muy importante en su vida. 

¡Nos lo cuenta todo en esta entrevista! Así que sigue leyendo y no te pierdas ni una coma de lo que nos cuenta este pedazo de deportista. ¡Empezamos!

¿Recuerdas tu primer día en patines?

En mi casa tenemos una foto que constata cuál fue mi primer día en patines. Yo todavía no caminaba y me pillaron mis padres metiendo mis pies en los patines de mi hermana Laura. Así que, siempre que me preguntan cuál fue mi primer día en patines, contesto diciendo que me puse los patines antes incluso de empezar a caminar.

¿Cómo es un día de entrenamiento en patinaje artístico?

El patinaje artístico es un deporte que combina muchos aspectos. No olvidamos tiene toda una parte artística, además de la parte deportiva, y eso hace que las facetas a trabajar sean varias.

Todos los entrenamientos empiezan con una primera parte de calentamiento para activar el cuerpo y con un trabajo sin patines: saltos sin patines, posiciones de las piruetas, ejercicios de equilibrio. Después, en pista, ya depende del día. Hay días donde se entrena más técnica y días donde trabajas más resistencia. Depende mucho del periodo del año y si hay o no competiciones próximas.

La otra disciplina del patinaje, a la cual dedico también mucho tiempo, es el patinaje en grupo.

El patinaje en grupo, a diferencia del individual, es una disciplina donde patinadores, que dependiendo de la categoría puede variar des de 4 hasta 30, realizan un mixto entre una representación teatral y un ejercicio técnico de patinaje. Así que los entrenamientos de grupo son muy diferentes porque trabajamos otros componentes como la coordinación, el trabajo en formacionesejercicios de interpretación

Además de los beneficios físicos, ¿qué te aporta este deporte?

La faceta artística. Tener la posibilidad de presentarte a ti mismo usando el canal del patinaje y una actuación sobre patines es algo maravilloso. Desde pequeño amaba bailar. Pasaba horas y horas inventando coreografías. Así que poder patinar delante de un gran público las coreografías que más me gustan lo es todo para mí. Es como escribir un poema para aun poeta, o presentar una gran película para un director de cine… para mí presentarme a mí mismo, o a mis patinadores, con algo creado con y para los patines, no tiene precio.

Has salido muchas veces a la pista a darlo todo, pero ¿tienes alguna coreografía favorita?

Creo que una de las coreografías que recordaré siempre será mi programa largo de categoría infantil. Tenía 10 años cuando me coreografiaron el programa de Tarzán y fue con este programa  con el que realicé mi primera competición internacional así que le tengo una estima especial.

En grupo me quedo con el programa que coreografié en el 2012, Carta Blanca, que nos permitió ser Campeones del Mundo; y en cuarteto el programa Black Leather con el que competimos el año 2015 y conseguimos la Plata Europea y el Bronce Mundial.

Tu carrera deportiva cuenta con distintos logros. Entre ellos la tercera posición en el Campeonato del Mundo de Cali (Colombia) con Laura Armenteros, Laura Rodríguez y Sara Milán del Reus Deportiu. Cuéntanos cómo fue la preparación para ese campeonato y cuáles fueron las sensaciones al ganar la medalla de bronce. 

Te cuento antes como fue la mejor experiencia que he vivido. La temporada que recuerdo con más cariño fue la del 2012 dónde conseguimos el título de Campeones Nacionales, SubCampeones de Europa con una puntuación de 10 en el apartado artístico y Campeones del Mundo, siendo así el entrenador más joven de las historia en ganar un oro mundial.

Ese año estuvo lleno de bonitas emociones, ya que gran parte del equipo era muy joven y la sensación de familia era muy grande. Le tengo mucho cariño a ese Bronce que hablábamos en cuarteto en el Mundial de Cali. Fuimos el primer cuarteto español en conseguir una medalla mundial. 

Ese año fue complicado puesto que presentamos una coreografía arriesgada, tratando el tema del sadomasoquismo (en clave muy elegante). A nivel nacional no acabamos de llevarnos las satisfacciones que queríamos, pero en terreno internacional fue muy bien acogida y recibimos la medalla de plata en el Campeonato Europeo y ese gran Bronce en el Mundial.

Este tipo de competiciones requiere una gran coordinación con tus compañer@s. ¿Cómo lo trabajáis?

El trabajo en equipo es una bestia muy difícil de dominar. Son muchas las cosas a trabajar y cada patinador que te encuentras en pista es un mundo. 

El tema de la sincronía se trabaja mucho mediante el método de la repetición. Hacer muchas veces trozos de la coreografía para terminar uniéndolos es un método clásico que suele funcionar. Pasamos mucho tiempo escuchando juntos la música, puesto que es la música la que nos da los tiempos para después poder realizar los movimientos iguales.

Mis patinadoras muchas veces me odian porque me gusta trabajar con el retro de la música y añadir movimientos o detalles en sonidos que no se encuentran en el primer plano. Esto provoca que tengamos que dedicar más tiempo a escuchar aquellos pequeños matices que las composiciones musicales nos esconden.

También has ganado competiciones en solitario, como el I Torneo Internacional de San Paolo di Piave (Italia), Campeonatos de Catalunya o el Campeonato de España en la categoría Cadete de Cambrils. ¿Eres más de salir a la pista solo o en equipo?

Los títulos más importantes, tanto en mi carrera deportiva como individual, son las ocho medallas de Oro a nivel Nacional, 2 medallas de Plata en los Campeonatos Europeos y una Medalla de Bronce en el Campeonato del Mundo.

La verdad es que son dos cosas totalmente diferentes. Probablemente la mayor parte de los patinadores crece con la modalidad individual, donde aprendes los saltos y las piruetas. Esto hace que en el futuro cuando tienes que competir en grupo y estos elementos técnicos no se ejecutan, pueda tranquilizar al patinador puesto que no debe realizar triples durante la competición que pueden ejercer mucha presión a nivel psicológico.

A mí me gustaba mucho la competición individual, pero a mis nervios no. Admito que seguramente terminé mi carrera deportiva sin haber aprendido a gestionar toda la emotividad que una competición conlleva. Me ponía muy nervioso y sentía como mi estómago se cerraba por completo. 

Seguramente, hoy que todo se ha vuelto mucho más profesional, habría encontrado soluciones más adecuadas a mis problemas como cambios en la alimentación o algunos suplementos que me ayudaran al menos a mantenerme en pie, pese a que mi estómago no quisiera funcionar.

Hablando del individual no olvidaré nunca el último Campeonato del Mundo que se hizo en Reus, y justamente el día de mi cumpleaños. Y para colmo, cerré la competición en la final del Libre Masculino. No fue mi mejor actuación pero no me olvido lo emocionante que fue ver a toda mi gente compartiendo conmigo mi pasión, mis emociones, y la energía que se creó en aquel Pabellón Olímpico de Reus.

Para estas competiciones, ¿es necesario que llevéis una dieta estricta o concreta?

Yo soy de la idea que todo influye. La alimentación es un componente más en el buen rendimiento de un patinador. No me gusta hablar de dietas estrictas porque todo lo que sea muy restrictivo puedo influir negativamente en la parte emotiva de una persona. Así que soy más de una dieta bien controlada, pero que permita al patinador poder comer todo lo que le gusta en modo controlado y consciente.

Antes de las competiciones, ¿sigues algún ritual? ¿Tienes alguna manía, algo que dé suerte o que, por el contrario, evites?

No. Han sido muchas las veces que he pensado después de una buena competición en volver a ponerme los mismos calcetines o calzoncillos pero después jamás lo hacía. No creo mucho en todas estas cosas. Creo que el único ritual que puede ayudarte es la constancia. Si has trabajado bien, las probabilidades que todo salga bien serán mayores.

Una cosa que hacía siempre, pero no por ritual sino por necesidad, era poner una bolsa de plástico en mi maleta para dársela a mi entrenadora antes de la competición por si mi estómago decidía hacérmelo pasar mal antes de salir a pista.

El año pasado dejabas el Grup Xou Gran, cerrando así una etapa en el mundo del patinaje artístico profesional. ¿Qué te llevó a tomar esta decisión?

Patiné en el Xou Gran des del 2007 hasta el 2014 y tomé las riendas del grupo en la temporada 2011. Después de 4 años haciendo el doble papel de entrenador y patinador, llegó el momento de parar. Era my difícil corregir desde dentro a mis patinadores y compañeras, y por el bien del equipo creo que fue la mejor decisión

¿Echas de menos los nervios de las competiciones?

Nunca han desaparecido, simplemente han sufrido una mutación. Continuando desde el otro lado de la pista como entrenador, la adrenalina de la competición jamás ha desaparecido y debe admitir que quizás son más los nervios fuera de la pista que dentro.

La responsabilidad es diferente dentro y fuera de la pista. Los días previos a una competición te machacas a preguntas: ¿Habremos entrenado suficiente? ¿Han quedado claras todas las indicaciones? ¿El nivel de ansiedad del equipo/patinador es demasiado alto? Son muchas las cosas que nos toca controlar y siempre piensas que no ha sido suficiente. Además entra siempre en acción la parte de psicología.

Nos toca ser un pilar para ellos y esconder un poco nuestras emociones para que los patinadores puedan encontrar ese faro que les ilumine y les transmita serenidad, y nos toca estar siempre preparados para el post sobre todo si la competición no ha ido del todo bien.

Quizás esa sea la parte que más odio del ser entrenador: ver a mis patinadores llorar después de una competición que no ha salido cómo hubiésemos deseado.

Cuando tú estás dentro, tienes el control y sabes lo que pasa por tu cabeza mientras cuando estás fuera como entrenador nunca sabes que es lo que va a pasar. Me pongo muy nervioso pero esa adrenalina y todas esas emociones no las cambio por nada en el mundo.

Después de retirarte, ¿tienes una nueva meta?

Mi carrera como deportista terminó pero la carrera como entrenador espero que sea muy larga.

Actualmente estoy viviendo en Italia, donde entreno sea grupos que individuales a nivel internacional, todo ello compaginándolo con mi otra realidad que es la de la educación. Soy profesor de Lengua Castellana en el Instituto aquí en Italia y divido mi tiempo entre el patinaje y la enseñanza.

Además sigo trabajando con mi club de toda la vida, el Reus Deportiu. Ahora trabajamos de manera diferente a antes, pero casa es siempre casa y Reus será siempre muy especial para mí. Todavía hay veces que me emociono cuando entro en la pista y recuerdo todo lo que he vivido allí. He pasado muchas horas desde bien pequeño en ese Club y es por eso que digo siempre que es mi segunda casa.

Desde hace también unos años trabajo con un equipo brasileño, CRSG de la ciudad de Santos. Seguramente el deseo de enseñar forme parte de mí y, por ello, ejerzo estas profesiones. Ayudar a los demás a aprender cosas nuevas es algo que me llena de satisfacción y más cuando trabajas con gente humilde y con millones de ganas de aprender.

¿Algún consejo que no falta nunca en tus entrenos?

Durante los entrenamientos suelo repetir que no hay que dejar nada al azar. Hay que tener todos los cabos atados porque las sorpresas puedan jugar malas pasadas. En los momentos antes de competir, les digo siempre que disfruten del momento y así seguramente conseguirán hacer disfrutar a los demás.

¿Cómo es el proceso de creación de una coreografía? 

Seguramente la primera palabra que usaría es INDESCRIPTIBLE.  Cada coreografía nace en modo diferente. A veces una canción te inspira, otras una imagen, otras una historia… así que creo que ese adjetivo calza a la perfección.

Una vez que la inspiración ha jugado su papel y tienes en mente qué y cómo vas a plasmar en pista lo que tienes en la cabeza, el proceso de creación empieza y, al menos para mí, nunca termina. Creo que es como una obra de arte y suele pasar que cuanto más la miras, más cosas te gustaría cambiar y añadir pequeños matices. 

Tengamos en cuenta que son muchas las partes que componen una coreografía: composición musical, vestuario, estructura coreográfica, maquillaje y peinado, puesta en escena, carácter del personaje, implicación emotiva. A mí me gusta mucho trabajar los aspectos más allá de la técnica como por ejemplo la teatralidad. Cada coreógrafo tiene sus rasgos identificativos… y seguramente uno de los míos sea esta parte dramática. Me gusta que cuando una de mis coreografías termine en una competición haya explicado algo al público y al jurado y no pase como una coreografía más.

Háblanos de la situación actual del patinaje en España. ¿Sientes que está bien reconocido o valorado?

Seguramente esté mejorado y yo lo atribuyo al uso de las “social networks”. Estas redes sociales,  conocidas por todos, están permitiendo dar visibilidad a lo que antes era muy limitado y lo que es mejor aún, están permitiendo ver a muchos patinadores lo que otros patinadores hacen haciendo que la motivación y las ganas de probar o de conseguir objetivos sean siempre mayores.

Le deseo una vida próspera al patinaje español y espero que siga siempre con esa garra que siempre lo ha caracterizado.

En el mundo del deporte, sigue habiendo muchos estereotipos y estigmas. ¿Alguna vez te han dicho que el patinaje es un deporte para chicas?

Alguna no… ¡Muchas! (Risa…). Por desgracia los estereotipos siguen muy presentes en la sociedad. Seguramente poco a poco la cosa se está asentando y se vea más normal, pero siempre va a existir el graciosillo que te diga mariquita por hacer patinaje o insulte a otra persona por su color de piel.

No podremos evitar nunca que haya gente con prejuicios en nuestra sociedad, pero podemos demostrar que están equivocados y que la época del para niño o para niña ya terminó. Admito que uno ha de tener un carácter muy fuerte para vivir sin problemas el periodo escolar si es chico y ha decidido hacer patinaje porque la mayoría de las veces escuchas de todo menos elogios. Pero también pienso que influye en el día del mañana y que ese sufrimiento hace al patinador más fuerte porque jamás ha perdido de vista sus objetivos, pese a que la sociedad haya intentado cortarle las alas o le haya puesto trabas en su camino. Quiero ser muy optimista y me gustaría que llegase un día en que sea la cosa más normal del mundo.

Debo decir que en Italia se vive muy diferente. Son muchos menos los niños que sufren acoso por este motivo, puesto que el patinaje se vive como un deporte más. Quizás porque los mejores campeones en la historia del patinaje han salido de Italia y la gente lo tiene como algo más normal, pero espero y deseo que en España algún día desaparezca el estigma del rosa y azul, y sea simplemente un deporte para todos

Y, además del patinaje, ¿cuál es tu Vicio Sano?

Mi ritmo de vida ajetreado no me deja espacio para muchos vicios sanos… lo admito. Pero admito también que tengo un vicio sano escondidito en el cajón que espero sacar a la luz en breve. Me gusta mucho el baile latinoamericano.

Cuando era pequeño, antes de empezar a patinar, mi madre me llevó a una clase de baile de salón. Lástima que me tocó como pareja la mandona de la clase (y yo era el madón) y la cosa no salió bien. Me hubiese gustado muchísimo dedicarme seriamente al baile.

Considero que bailar te permite expresarte con tu cuerpo y son muchas las veces que dice más el cuerpo que la voz. Sí que deseo, tarde o temprano, poder aprender cosas nuevas y quitarle el polvo a ese vicio guardado en el cajón.

¿Algo que añadir?

Seguramente algo muy importante. El deporte no está hecho solo para ganar. El deporte ha de ser para nosotros un maestro de vida del cual aprender muchísimas cosas como la constancia, la disciplina, el respeto, la paciencia

La medallas llegan a muy pocos y no por eso hemos de dejar de luchar porque nuestro mayor rival es y será siempre uno. Esa ha de ser nuestra competición más importante; el intentar cada día ser algo mejores.

¡Muchas gracias Xavi!